Maite G. Tejedor

Maite G. Tejedor, diseñadora de Ginger and Velvet, en su taller de Madrid

Herramientas, anillas, esmaltes, resinas, cajones, ideas que nacen y unas veces sobreviven, crecen y evolucionan, y otras vuelan y se esfuman, o se transforman en semillas de otras muchas… focos, café, música suave. Y en el centro de todo esto, Maite.

Maite no es una pieza más del mundo Ginger & Velvet. No una pieza cualquiera. Mezcla ideas, colores, formas, sueños, miedos… y de su coctelera sale un universo lleno de sentido y que llena los sentidos. Si te fijas bien, de su cabeza verás salir animales que vuelan sin alas, plantas que crecen sin agua y un relajante silencio lleno de extraordinarios sonidos.

Cómo nace una colección

Todas las colecciones representan una obra de teatro en su mente creativa, donde los personajes inanimados hablan, piensan, sienten y transmiten. Primero la temática, después la historia y, por último, las piezas que la cuentan, como si fueran los actos. Después les damos vida en el taller.

Detrás de cada colección hay una inspiración y un gran trabajo, pero sobre todo hay una consciencia presente: nacen y crecen del momento que habita. Por eso ninguna se parece a la anterior.

El mundo de Ginger and Velvet es la cocina de mi proceso vital, por eso cuece con honestidad y a fuego lento. Además es una cocina abierta en la que cualquiera puede entrar.

Maite G. Tejedor

Maite G. Tejedor trabajando una pieza a mano

De dónde viene

Dotada de una extraordinaria sensibilidad para las artes —licenciada en Filología Hispánica, con estudios de piano y un máster de interpretación en la prestigiosa escuela de Juan Carlos Corazza—, nos abre las puertas de su rico mundo interior, ahora a través del diseño de historias… que no son sólo joyas.

Esa formación explica bastante más de lo que parece. Una colección suya se estructura como un texto y se interpreta como un papel: tiene tono, tiene ritmo y tiene algo que decir. Y las piezas que salen de ahí no son sólo elementos decorativos: cumplen una función estética, también de autoestima, de seguridad, e incluso muchas veces han sido y son portadoras de secretos.

Pulsera Racimo de Ginger and Velvet

La cocina está abierta: puedes pasarte por el taller en la calle Alameda 4, en el Barrio de las Letras de Madrid, ver cómo se trabajan las piezas y, si te apetece, hacer la tuya en uno de los cursos de esmaltado. Y si prefieres leerlo con calma, Maite lo cuenta en el Cuaderno de Taller.